Escrito por Nacho el 6 de abril de 2026 • 3 minutos de lectura (tiempo no reembolsable).
Me siento solo
Pero, algo mejor
Me siento solo.
Pero mejor.
No es una contradicción. Es un estado raro, pero bastante honesto so to speak.
Sigo teniendo momentos donde mi cabeza se enrosca, donde hay cosas que no termino de entender o acomodar. Pero al mismo tiempo, hay algo que cambió.
Me siento más tranquilo conmigo.
Volverme a caer bien
Hay una sensación que no se explica mucho, pero que se siente clarísima
volver a caerte bien a vos mismo.
Como si durante un tiempo hubieras estado medio desconectado de quién sos, actuando más desde la ansiedad, desde la duda, desde el querer encajar… y de a poco eso se empieza a aflojar.
Me siento más yo.
Más cómodo en mi propia cabeza.
Más alineado con lo que pienso, con lo que digo, con lo que hago.
No perfecto. Pero más real.
Ademàs, me siento mucho màs suelto, menos forzado
No porque de repente me volví extrovertido, nivel fiesta todos los fines de semana. De hecho, todo lo contrario, sigo manteniendo mis niveles de introversiòn. Pero dejé de sobrepensar tanto cada interacción.
Me siento más gracioso.
Más natural.
Menos pendiente de si estoy diciendo lo correcto o si estoy quedando bien.
Y eso se nota.
Porque cuando no estás tan metido en tu cabeza, empezás a estar más presente con los demás.
Entusiasmado con lo mío
Otra cosa que volvió fuè el entusiasmo.
Por mis cosas.
Por aprender.
Por mejorar.
Por construir algo propio.
No desde la presión de “tengo que lograr esto ya”, sino desde un interés más genuino. Más tranquilo.
Como cuando hacés algo porque te gusta, no porque necesitás demostrar algo.
Y eso me cambia completamente la energía.
Igual, no todo es claridad. Por supuesto
Hay cosas que siguen dando vueltas en mi cabeza. Inseguridades, dudas, temas que todavía no termino de cerrar.
Pero ahora no me desespera tanto.
Antes sentía que tenía que resolver todo ya. Ahora entiendo que algunas cosas simplemente llevan tiempo.
Y que está bien ir acomodándolas de a poco.
Sigo sintiéndome solo a veces.
Pero ya no es una soledad incómoda.
Es más bien un espacio donde puedo pensar, procesar y volver a mí. Donde no tengo que estar actuando para nadie.
Y desde ese lugar, cuando me relaciono con otros, lo hago más genuino.
No desde la necesidad.
Sino desde las ganas.
No tengo todo claro.
No tengo todo resuelto.
Pero me siento mejor.
Más liviano.
Más yo.
Más presente.
Y capaz crecer es un poco eso
No dejar de tener quilombos en la cabeza…
Pero aprender a convivir con ellos sin dejar que te apaguen.
Y en el medio de todo eso,
volver a disfrutar ser vos.
Comentarios 0
No hay comentarios aún. Sea el primero en iniciar la conversación.